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sábado, diciembre 24, 2005

sabor amargo

No, no funciona ...
la realidad es más fuerte, no hay caso.


Ya parezco montaña rusa.

Blanca navidad, andate luego.


¿Por qué hay que ser feliz? Ese maldito ideal, a veces parece estar a la mano.... y de repente te das de hocico contra la vida. ¿Que es la felicidad, en todo caso? ¿Qué más que un momento tránsfugo, que percibes cuando ya pasó?



Es tan difícil darse cuenta cuando uno es feliz, y tán fácil ver cuando uno no lo es. Y recordamos momentos en que lo fuimos, y no se puede echar el tiempo atrás... y malditos nosotros que no nos dimos cuenta en ese momento, para poder congelarlo.

Al final se es más infeliz sabiendo que hay una supuesta felicidad a la vuelta de la esquina, pero qué esquina? ¿Cómo llego a ella? Y te pasas la vida buscando la dirección, doblando a la izquierda, a la derecha... y en cada esquina vacía te vas desalentando más, y eres más infeliz porque no encuentras la felicidad... "¿Pero si ya pasé esa esquina, puta, y no me di cuenta que había encontrado la felicidad!" y no la ví, y seguí mi rumbo, y ahora ¿Cómo la reonozco de nuevo? OPEN YOUR EYES!

"Pero si es tán fácil! Disfruta las pequeñas cosas"...
Y así de pequeña es la felicidad... y uno que la imaginaba enorme y eterna.
No, es así chica, ínfima y mortal... ya fue, no va a volver a ser así... a lo mejor te la encuentras de otra forma, pero tan distinta que no te vas a dar cuenta hasta que se haya ido.

Por qué hace falta estar cerca de la muerte para valorar la vida? qué pasa si tu vida en resumidas cuentas es una mierda, la valorarás igual cuando estás muriendote? Sí, porque somos estúpidos los humanos... siempre queremos lo que no tenemos y no valoramos lo que tenemos... incluso la muerte, la vida, hasta la infelicidad.

"I miss the confort in being sad"
Kurt Cobain


jojojo, infeliz navidad

sábado, diciembre 03, 2005

Cuatro(Mandamientos)

Cuanta amargura, no?

Pues a veces en los peores estados uno encuentra las herramientas más valiosas... aquellas que quizás si hubiesen llegado en otros momentos, jamás nos habrían importado.
Es el peso de las circunstancias... o lo que otros llaman sacar de todo algo bueno (el nunca bien ponderado pero siempre cierto "todo pasa por ALGO").


En resumen (no tanto en realidad) ...
Cuando somos niños nacemos puros, auténticos. Con el socializar, vamos introyectando la imagen que otro tienen de nosotros, imagen que siempre es una mentira, pues nadie puede ser objetivo en el observar de las cosas.

A medida que vamos viviendo, los demás van esperando cosas de nosotros... nos van instruyendo para que seamos lo que quieren que seamos, exigiendo aquello que quieren que ofrezcamos. Con eso nos van metiendo en la cabeza que somos imperfectos, pues debemos alcanzar aquello que esperan que seamos, pero no es lo que somos... esa es la mentira más grande, pues todo es perfecto en este mundo.

A fin de cuentas somos personajes secundarios en la historia de los demás. Uno sólo es el personaje principal de su propia historia. Y uno como personaje secundario de la historia de otros, es visto con características desde el otro... que se ajustan a ese personaje que nos construyó, pero no a lo que somos realmente. Estamos representando un papel en la historia de los demás, pero eso no tiene que ver con nuestra real naturaleza. Cuando la gente habla contigo, en realidad está hablando con el personaje secundario de su historia (incluso con el "extra"), así que lo que piense de este personaje, realmente no lo está pensando sobre ti.

La (mente) se encarga de que esa imagen, que construímos a partir de la que otros tienen de uno, quede fijada como "verdadera". O sea, uno tiende a creer que aquello que los demás ven de ti es cierto.... se olvida que sólo uno está en conocimiento de lo verdadero, porque sólo uno es el personaje principal de su historia. Y lo verdadero tiene que ver con las emociones. Cada emoción que sientes es real, no debes dejar que tu mente te avergüence de sentir, incluso cuando son "malas" emociones (rabia, pena, etc.)... si lo sientes, es por alguna razón.

Y las historias en que vivimos, que contamos, estan creadas por palabras. La palabra es magia pura, lo que nos permite darle sentido a todo lo que experimentamos. De aquí la importancia y la fuerza de la palabra en todo esto...

Y ahora qué?





...Pues cambiar lo que crees sobre ti mismo, desaprende lo aprendido, desprendete de todas esas mentiras que has establecido desde niñ@. Cómo? Mediante el método de los cuatro acuerdos (Shame sha!):



1. Se impecable con tus palabras
Tus palabras tienen un inmenso poder, pues úsalo en pos de la verdad y el amor. No hables contra ti mismo, no te critiques, no te juzgues, no te culpes.

2. No te tomes nada personalmente
Recuerda que para los otros eres sólo un personaje secundario, no le des poder a las historias de cuentistas externos, no te identifiques con esos personajes.

3. No hagas suposiciones
No interpretes lo que sepas de otros, lo que les pasa, lo que piensan. Comunícate con ellos claramente, evitando malentendidos.

4. Haz siempre lo máximo que puedas
Pon la energía en la acción, pon en movimiento tus energías creativas, expresate a ti mism@ y se espontáne@. De esta manera acallas a tu juez interno y evitas estarte reprochando.



Mediante estos 4 acuerdos puedes derrumbar ese conocimiento acumulado que tienes, puedes crear una historia basada en tu verdad.
Los toltecas llaman a esto el sueño de la segunda atención, donde recobras el poder de tu fe, tu albedrío y lo que puedes hacer no tiene límites (pues eso suena bien!).

4 acuerdos... 4 mandamientos a seguir
Dará resultado? Pucha que sería bueno... o no?
*[ Reconozco que el mérito no es mio, sino de Miguel Ruiz y "La voz del conocimiento", basado en las creencias de la tradición Tolteca... que tocó hasta la última fibra de mi existencia sufrida en el momento en que lo leía (aunque el resumen si es mío, claro está)... ]*